14 de agosto de 2008

MI PRIMER DÍA

Es motivador iniciar algo, aunque confieso estar inquieta por el currículo que encontré en internet. Tengo casi 12 horas que no volteo a mirar los días previos, por el momento, están borrados.
Llamé a Ave para preguntarle sobre el libro de Stephen King, y durante la guardia nocturna en el hospital, descubrí que se puede bajar por internet. Inicié la lectura de Mientras escribo, estaba renuente, aún lo estoy, no me imagino una receta de cocina para escribir. Por momentos dejaba de leer para acudir a llamados intermitentes de enfermería. Llegué a la página 86, en las herramientas, los ojos se me cerraban, ¡pues claro! eran las tres de la mañana.

A las siete ya estaba aseada y vestida, me senté abrazando mis piernas a esperar la hora de salida. Siempre que veo el espacio donde trabajo, descubro que la vida es tan simple cuando logras hacer lo que te gusta. Estoy contenta en esa oficina de descanso sin comodidades, rodeada de lockers laminados, dos escritorios viejos, encima de uno de ellos un frigo-bar que no se utiliza para eso, irónicamente sirve de locker para una médica nueva...me reí cuando la miré guardando su bolso dentro del pequeño refrigerador. Tenemos computadora, la navegación es limitada por culpa de los voyeristas jeje, les advirtieron por lo menos en tres ocasiones. ¡Ah! olvidaba la televisión, muy mala señal, ningún canal se observa adecuado, ayer miré las competencias de natación, arco y flecha, así como de gimnasia varonil entre torceduras de imágenes y ruidero de interferencia.

Llegué a buena hora a la otra cueva, más cómoda que la anterior, en este sitio es donde logro leer y escribir, la soledad que me rodea me ayuda. También aquí hago lo que me gusta, hay menos trabajo y movimiento, es por eso que tengo esa ventaja.

Estoy leyendo Corazón helado de Almudena Grandes, me encanta como escribe:

El todo sólo es igual a la suma de las partes cuando las partes se ignoran entre sí.
...mientras los afectos se rebelaban contra las causas y el orden infinito de todas las cosas dejaba mis pequeñas e insignificantes espaldas al descubierto.
El todo sólo es igual a la suma de las partes cuando las partes se ignoran entre sí. (pag.373)

Seguiré leyendo, pero a King, a ver que aprendo.
Mañana escribiré cómo me fue.

Yop...

No hay comentarios: